“DON GIOVANNI” de Giuseppe Gazzaniga
INTRODUCCIÓN
Giuseppe Gazzaniga nace el 5 de octubre de 1743 en Verona y muere el 1 de febrero de 1818 en Crema.
De los pocos detalles biográficos que se conocen de este compositor, cabe destacar que entre 1761 y 1770 fue alumno de Nicola Porpora en Venecia y más tarde en Nápoles, donde también fue discípulo del celebrado compositor Niccolo Piccinni, antítesis de Gluck.
Gazzaniga estrenó su primera opera en Nápoles en 1768. En aquel año escribió la primera de sus 18 óperas para Venecia, donde viviría hasta 1791. También allí le nombraron maestro di capella de la Catedral de Crema, y hasta su muerte en 1818 compuso principalmente música eclesiástica.
Gazzaniga escribió más de 44 óperas entre 1768 y 1807, entre ellas un `dramma giocoso` Don Giovanni o sia Il convitato di pietra en un acto, que se estrenó por primera vez en el Teatro Giustiniani di San Moisè de Venecia, el 5 de febrero de 1787, en torno a ocho meses antes que el Don Giovanni de Mozart. Don Giovanni constituyó el éxito más importante de Giuseppe Gazzaniga.
Giovanni Bertati, fue uno de los libretistas más prolíficos y celebrados de su tiempo. Nació en 1735, y hasta 1791 vivió principalmente en Venecia, donde escribía obras para teatro, especialmente para el Teatro Giustiniani di San Moisè. En 1791 sucedió a da Ponte como autor de la corte en Viena, y allí, junto a Domenico Cimarosa, obtuvo el mayor de sus éxitos en 1792 con Il matrimonio segreto. Más tarde, Bertati regresó a Venecia, donde murió en 1815.
En Don Giovanni el libreto de Bertati sigue el esquema básico de la acción que desarrolla Tirso de Molina, pero mucho más conciso. Por ejemplo, Donna Anna hace su aparición sólo al principio de la acción –en la primera representación, la cantante salía rápidamente del escenario para enfundarse el traje de la campesina Maturina- y el papel del prometido de ésta, a quien Bertati llamó Biagio, quedaba limitado en longitud y en importancia por el hecho de que el cantante tenía que convertirse en el Comendador. Sin embargo, nada esencial se echa en falta, al menos en lo que respecta a los acontecimientos: en la oscuridad de la noche, los intentos de Don Giovanni de acercarse a Donna Anna se ven frustrados por el padre de ella, y el Comendador muere en un duelo. Donna Anna y su prometido, el Duque Ottavio, juran venganza, y Anna se recluye en un convento hasta que la venganza llega. En su búsqueda de otras aventuras, Don Giovanni coincide con una amante rechazada, Donna Elvira, a quien deja con su criado, Pasquariello, para que se burle de ella mostrando a la dama escandalizada un catálogo de sus conquistas amorosas. Entre tanto Don Giovanni jura fidelidad a otra mujer, Donna Ximena, para, a continuación volver sobre la novia, Maturina tras haber espantado a su prometido, Biagio, con golpes y amenazas. Cuando Elvira interviene, Don Giovanni, acaba enamorando a ambas mujeres. El dueto entre ambas mujeres, cada una convencida de ser la única amada, es uno de los momentos álgidos de la obra. La siguiente escena tiene lugar en el mausoleo del Comendador, cuya estatua cobra vida y acepta la insolente invitación a cenar. Don Giovanni no permite la entrada a Donna Elvira, que le suplica que cambie su modo de vida, para distraerle de los placeres de la mesa. Canta con Pasquariello alabando los placeres de la vida y las bellezas venecianas. La estatua del Comendador pone fin a las impúdicas actividades de Don Giovanni y le arrastra al infierno. Pasquariello y el cocinero Lanterna relatan la destrucción de Don Giovanni al Duque Ottavio y a Elvira, Ximena y Maturina: todos unidos en una canción final.
Es interesante que el libreto de Bertati, además de la brillantez en la construcción, es un precedente en ofrecer un entendimiento psicológico más profundo de los personajes. Lorenzo da Ponte, tomó el libreto de Bertati como modelo, y lo que le distingue de otros artesanos del libreto es la definición de los personajes de Don Giovanni, particularmente de los personajes femeninos -Anna, Elvira y Zerlina-, ofreciendo a Mozart por primera vez, la posibilidad de crear una de las más bellas obras del teatro musical, partiendo de personajes secundarios.
La música de Giuseppe Gazzaniga se clasifica hoy en el área de la ópera bufa. Gazzaniga es un maestro en su arte como ningún otro en el siglo XVIII; sabe construir escenas, caracterizar a los personajes, y alcanzar eficazmente el efecto musical. Son muchas las escenas que se pueden comparar al Don Juan de Mozart: paralelismos impactantes, como por ejemplo, en la introducción, el duelo con el Comendador, la boda de los campesinos o las escenas en el cementerio.
Gazzaniga consigue, como ya hemos dicho, dar rasgos propios a sus personajes. Don Giovanni, protagonizado por un tenor – al contrato que en la obra de Mozart que es un barítono – tiene que cantar una verdadera canción de amor. El segundo tenor, el Duque Octavio, está planteado de una manera muy diferente, y tanto éste como Donna Anna, son figuras secundarias. Los dos grandes roles para soprano - Donna Elvira y Maturina- están muy diferenciados; su dueto, así como el de Elvira con Pasquariello, dan testimonio de manera impresionante de la capacidad músico- dramática del compositor. El incremento de la tensión en la escena del cementerio – sobre todo en la escena final- es muy eficaz, más aún si consideramos que los medios de Gazzaniga solían ser escasos: dos oboes, dos trompas y una sección de cuerda, que le debían bastar para producir una imagen sonora de sorprendente versatilidad.
Se trata sin duda de la ópera del siglo XVIII más interesante sobre "Don Giovanni", tras la de Mozart.
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